Vamos a la cama, Casimiro

La semana pasada escribía sobre el posible nuevo entrenador del Gran Canaria, una especie de quiniela con un nutrido número de nombre; pues bien como cabía esperar fracasé estrepitosamente. Mis fuentes serán escarmentadas convenientemente y no descarto despidos fulminantes que ejemplaricen a  futuros informantes —incluidos los inexistentes, como es el caso—. El tema es que el elegido…