La vida mañana

Como cada mañana, al despertar, permanecí un rato quieto, con los ojos cerrados, escuchando mi cuerpo. Con gran esfuerzo gire sobre mí con cuidado, buscando el suelo, lento, a la espera. El suelo no estaba frio, sólo tibio (una de las bendiciones de la madera), pero con sólo poner una mínima parte de presión la…