Deja el sillón y coge el balón

Los aficionados al baloncesto somos una especie, que aunque no estemos en vías de extinción, sí que somos una pequeña pulga, en comparación a ese otro deporte de equipo y balón, del que todo el mundo habla. Quizás por ello, algunos de nosotros tenemos una carencia al sectarismo y el ataque preventivo que es poco racional y menos sano, pero es que no es fácil encontrar con quién y cuándo hablar sobre baloncesto, solo sobre baloncesto.

Los aficionados al otro deporte ya citado lo tienen fácil; quieran o no, su afición los persigue allá a donde vayan, y si se trata, como quiero tratar en esta humildes líneas, de pasar de la tertulia, o el visionado a la práctica, aún les es más fácil. Si llevas una pelota —de esas pequeña que asumen con dignidad que se les patee— a una cancha con porterías, no tardarán en aparecer gentes de todas las edades dispuestas a disputar encuentros no faltos de dignidad, y calidad técnicas. A los que nos gusta el basket no nos resulta tan fácil y eso que no hay un deporte colectivo que requiera menos infraestructura; una canasta en estado digno, un suelo con las líneas garabateadas, con más o menos acierto, y una estructura, lo suficientemente estable, para que rodillas y tobillos no se vean abocados a visitar las salas de urgencias cercanas.

En todas las ciudades hay sitios que reúnen estas características; en Las Palmas de GC, hay dos por encima de otras: Churruca y Alcaravaneras, son sitios de reunión habitual. En sitios así, es fácil encontrar con quién jugar y el nivel es más que digno —en ocasiones demasiado, pues no es extraño encontrar a profesionales o ex, sentando cátedra; recomiendo encarecidamente buscar en youtube vídeos del gran Greg Stewart en la Ciccer dándolo todo—.

Este juego nuestro es bastante exigente a nivel físico y aunque, tengo que reconocer que mi estado de forma es algo mejor que el de la mayoría de mi edad, no es ese el motivo que me permite, o nos permitiría a todos, disfrutar del juego fuera de una cómoda poltrona. El verdadero motivo, es que es muy, pero que muy, divertido. Medirse a otro siempre me lo ha parecido y eso que en este juego tengo casi siempre las de perder —apenas ciento sesenta centímetros son los que puedo oponer a mis rivales—. Lo importante es disfrutar, tratando de emular a los Curry de turno cascándose triples in your face o atacando el aro cual Westbrook de todo a cien. Si te gusta el baloncesto y tu salud te lo permite, no lo dudes, busca dónde, busca con quién y a por ello. Siempre necesitamos a alguien nuevo al que intentar machacar… o que nos machaque, claro.

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