La puerta chica

Este último fin de semana vivimos nuestro particular derbi con los vecinos de la isla picuda, como viene siendo costumbre los últimos años el Cantera Base 1939 Canarias nos venció en su Hamburguesa[i]. Gran parte de esa victoria vino de manos de uno de los nuestros, ahora aurinegro, que decidió dar lo mejor de sí el peor día para nuestros intereses: Javi Beirán.
Javi Beirán no es un jugador más de los muchos que han pasado por el CB Gran Canaria a lo largo de los años. Javi, si se me permite las confianzas, es uno de esos jugadores que combina divinamente las labores de un especialista (tirador) con la intensidad, la entrega y la buena defensa que nos ha gustado siempre ver en el CID (y ahora en el GCA). Es sin duda un buen ejemplo de eso que llamamos “Espíritu Granca”.
Sin embargo, Javi Beirán no se fue en honor de multitudes con toda la pompa con la que se fueron otros y tal vez la merecía: quienes dan todo lo que tienen, no están obligados a más. Probablemente en X años sus números en el club no sean algo súper memorable, pero desde luego los más fieles tendremos siempre en la memoria a jugadores como Javi que probablemente se merecieran más atención.
Esto nos lleva a reflexionar sobre este problema en el Granca. De un tiempo a esta parte y básicamente con Pedro Martínez, Sitapha Savané y, por supuesto, Jim Moran la afición del Granca ha tenido una merecida fama de “bien agradecida” para con sus ídolos. Los homenajes espontáneos u organizados a ellos tres fueron muy sonados. Así como también siempre la afición es muy agradecida con Jaycee Carroll. Más o menos tímidos, siempre se escuchan aplausos a los “ex” salvo excepciones hechas de aquellos que se fueron bajo alguna sospecha (sirva de ejemplo Ryan Toolson).
En cambio, hay unos cuantos jugadores, de mayor o menos talla en lo estadístico, pero que fueron enormes en cuanto a identificación con el club y que no han tenido su merecido homenaje. Me vienen nombres como Jason Klein, del que ya hemos hablado alguna vez.
Klein fue un jugador irregular y probablemente no logró llegar ni al 70% de su potencial físico y técnico. No obstante marco unos cuantos años del club y desde su marcha, además con sombras por una penalización por dopaje por una negligencia con un frenadol, no se ha sabido más de él.
Víctor Baldo, que hoy tenemos como un aficionado más en el GCA, fue una enorme seña de identidad del club. Un jugador de lo más rocoso que se conoció por estos lares (que de seguro necesita un post propio) y cuya característica principal era su agresividad y entrega. Un buen día no se contó más con él y poco más se supo. ¿Qué tal si se le da una camiseta en mitad de la pista y recibe el aplauso de la grada como merece? ¡Si no puede estar más a mano!
Otros nombres nos vienen a la memoria: el gran jugón John Morton, Gonzalo Martínez, Berni Hernández, Roberto Guerra o Mario Fernández (del que hablamos recientemente). Todos ellos perfectamente podrían tener un homenaje de algún tipo para que la afición pudiera brindarles el agradecimiento que estos jugadores merecen.
Pero, desde luego, un caso es el más claro. Tal vez el más merecedor de acompañar a Jim y Taph en lo alto del GCA: Gregory Everett Stewart Nichols, “Gregorito” Stewart es tal vez, junto a Taph, el pívot más determinante de la historia del club. 
Si nuestro eterno capitán ha aportado mucho más que “baloncesto” a nuestro equipo, siendo un referente en muchísimos sentidos, Stewart ha sido tal vez el más talentoso jugador que ha pasado por estas volcánicas islas, solo un vistazo a sus números asusta, y aun pasa gran parte del año por aquí.
¿Por qué no hay homenaje para Stewart? Por lo visto, hay un problema económicos no resuelto entre el club y el jugador que impiden una buena relación. No obstante, tantos años más tarde, con cambios tan radicales en la dirección amarilla, tal vez sea el momento de intentar solventar lo que sea y darle el merecido homenaje, camisa colgada incluida.
No deberíamos permitir tener la memoria frágil ni en este ni en ningún otro campo. Debemos recordar y valorar nuestro pasado, brindar cumplido homenaje a quienes pasaron por aquí para algo más que ganarse unos cuartos. No permitamos más salidas por la puerta chica.
Este domingo toca el último capitán: Tomás Bellas, es el momento de su primer homenaje. 


[i] Ni idea de porque tiene este apelativo el Santiago Martín de la ciudad lagunera pero ¿Quiénes somos nosotros para andar discutiendo motes?

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