Un sorteo lleno de sorpresas

Este pasado lunes se ha celebrado el sorteo de la Copa ACB. No hace tanto tiempo, la Copa del Rey era el evento más interesante y emocionante, por mucho, de todo el básquet patrio e incluso de Europa (salvo por la Final Four). En cambio, en los últimos años este evento es tan predecible como un capítulo de CSI, si en la serie al final siempre hay algún pelo que cierra el caso, en la Copa siempre hay una final Barça-Madrid.

En los últimos cinco años sólo una vez la final no ha sido Barça-Madrid (2013 Barça-Valencia) y, por supuesto, ganó el FC Barcelona. Tendríamos que irnos a 2009 para ver otra final sin ningún equipo de fútbol y, por tanto, el último campeón que no sea financiado por futbodolares*.

Para que esto sea posible, la “suerte” caprichosa ha tenido un importante papel. La diosa Fortuna ha tenido a bien colocar siempre a los dos clubs de fútbol en lados opuestos del cuadro para, de este modo, propiciar que sólo se enfrenten en la final. Dado que siempre tiene muchísimo mejor equipo que el resto, lo normal, es que terminen jugando juntos la final ahogando y desesperando a las aficiones rivales (en la mayoría de los casos más fieles y numerosas).

Contra todo pronóstico y sin despertar ningún tipo de sospecha que ponga en duda la honestidad de los organizadores del sorteo, una vez más, el Real Madrid CF y el FC Barcelona sólo se encontrarán en la final. ¿Qué posibilidades hay de que esto ocurra 6 de 7 veces seguidas? Pues ocurre ¡oh, Impredecibles designios de la fortuna!
En lo que corresponde a nuestro CB Gran Canaria nos tocará enfrentarnos al rival más en forma de toda Europa, al menos a día de hoy, lo que no resulta muy alentador. Habrá que ir con toda la vocación de amargarle el “finde” a nuestro querido Pedro Martínez pero resulta muy fácil caer en el pesimismo. Una competición en la que somos ya casi fijos pero que se nos da francamente mal.

En algún momento habrá que darse cuenta de algo tan obvio. La participación no controlada de los clubs de fútbol en las competiciones de baloncesto (y otros deportes) desvirtúa y destroza el espectáculo. Todo se reduce a sus enfrentamientos dejando al resto de clubs como meros comparsas. Lo repetimos hasta la saciedad porque no entendemos cómo no lo pueden ver el resto de clubs.

Lo que era el momento más divertido del año, cada vez me da más pereza por lo horriblemente previsible que resulta. Deseo equivocarme, deseo que el Granca pase a semis y más, que la Copa la gane cualquier equipo que no se financie de forma injusta (ya sea por el fútbol o por la antideportiva Euroleague) lo deseo, pero no es probable. Lo probable es que al final ni vea la final, porque será una vez más, el show de los futboleros y me resulta más apetecible un palillazo en un ojo que otro clásico repleto de futboleros.

Finalizo con la tesis de éste y otros muchos post coreada por todas las aficiones de BA-LON-CES-TO en la Copa del año pasado: Estoy hasta las gónadas del Barça y del Madrid.


*En ese caso fue un equipo financiado por la “muy justa” Euroleague y sus cupos (Saski Baskonia). 

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