De titanes y gnomos

Se está hablando muchos estos días sobre el mítico Manute Bol a cuenta de su posible fraude al declarar la edad que tenía al empezar su carrera en los EEUU. Se insinúa que llego a la NBA con más de 35 años en vez de los veintipocos supuestos para el ingreso en la liga pro.

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Tkachenko junto a Corbalan

Pero esto en verdad me da un poco igual, lo que de esta historia me remueve es la fascinación infantil que este y otros gigantes extremos me hacían sentir en su día; cómo el leñador ucraniano Tkachenko (2’20), qué empequeñecida a Romay en sus enfrentamientos. Fue el primero que recuerdo en mis inicios friki-baloncestísticos. Cuando los primeros Gigantes del Basket llegaron a mis manos una de las primeras fotos que me llamaron la atención fue la de Manute Bol (2’31) que le sacaba diez centímetros a Tachenko Los ojos me hacían chiribitas, un insecto palo capaz de humillar a los rivales a base de tapones, muchos hasta 4 en 10 segundos en una ocasión. De una delgadez extrema, más cerca de un personaje de Tim Burton que de un jugador de baloncesto: cómo no, quedé hipnotizado antes ese físico imposible.

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Gheorghe Mureşan

Luego vino Gheorghe Mureşan (2’31), que media lo mismo, pero tenía un cuerpo de proporciones más normales, pese a padecer gigantismo. Además, el rumano sabía jugar muy bien, no me podré olvidar nunca del baño que le dio a, el también gigantesco Arvydas Sabonis (2’21) en un partido Real Madrid – Pau Ortez de la Copa de Europa.

En el otro espectro de los físicos extraordinarios están los jugadores extremadamente pequeños, con el mítico Tyrone Bogues a la cabeza.  compartió equipo con Manute en los Washington Wizards. Apenas llegaba al metro sesenta, entre metro cincuenta y ocho y Metro sesenta, según las fuentes. No era menos espectacular por su aspecto en el país de los gigantes que era el parqué. También estaban Spud Webb (1’7), Boykins (1’65) y algún que otro gnomo más que sobrevivía, como podía, entre titanes.

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Mítica foto de Manute Bol y Tyrone Bogues

Icónicos son, también, los físicos de los gorditos o de los directamente gordos, como Tractor Taylor o John Williams, no, no el mítico músico de cine, el que jugó en el Valladolid. Tipos a los que podrías invitar a un wok si quisieras arruinar a sus propietarios, o al menos matarlos de un infarto.

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J. Williams, con pasado NBA, en uno de sus años en ACB

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“Tractor” Traylor

En el mundo donde, de por si, la apariencia de sus componentes es altamente llamativa hay algunos casos como estos, que sobresalen a las demás, pero si tengo que decidirme por uno, me quedo con mi Manute Bol, el sudanés que dicen mató un león de niño. Da igual que edad tenía cuando jugaba, su figura es icónica, para algunos siempre lo será.

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